Estás a tres metros sobre el cielo, estás perfectamente, con ese chico con el que soñabas desde que eras pequeña, dando saltos por toda la casa gritándole al mundo que eras una princesa; con ese chico que, desde que le viste por primera vez, supiste que iba a ser especial; con ese chico que quiere alquilarte una casa y abrazarte a todas horas dentro de ella; con ese chico que quiere presentarte a sus padres lo antes posible; con ese chico que cuando le sobra el dinero te lo da y te dice: "Toma, para que tomes un buen desayuno en el instituto"; con ese chico que mataría por ti, que te defiende; con ese chico que quiere todo lo mejor para ti; con ese chico que quiere envejecer contigo.
Te sientes feliz, sientes que nada va a poder quitarte esa sonrisa tonta de la cara. Te sientes en lo más alto, sobrepasando el cielo. Te sientes a tres metros sobre el cielo.
Pero llega un momento en el que te paras, reduces la velocidad y piensas: ¿ Y si caigo ?
Pero llega un momento en el que te paras, reduces la velocidad y piensas: ¿ Y si caigo ?
Piensas que si llegas a caer, de un día para otro, te harías pedazos. Piensas, que si caes desde tres metros sobre el cielo, no hay marcha atrás. Te das cuenta de que, es posible, que ya te ha pasado muchas veces y que esta puede ser una de ellas, pero él dice que no, que esto será para siempre. No te sientes tan segura.
De la felicidad pasas al miedo, tiemblas constantemente, te mareas, caes al suelo sin poder levantarte. Mueres por abrazarle, por besarle, pero hay veces que está lejos, muy lejos, y no puedes sentirle contigo. Llegas a sentirte sola, piensas en la caída que podrías sufrir si esto acabara.
Pero el, después de esperar, llega, te abraza y te dice: "Te quiero" al oído, te derrites mientras le das un beso. En ese momento sales instantáneamente de tu pompa de rayadas y le dices: "Yo también".
No hay comentarios:
Publicar un comentario